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Fuente
de piedra en Valiñas

Cartel
Fiesta del Gaiteiro del año 1986

Portada
del libro sobre el monasterio de A.Rodríguez Fraiz

"Arginas"
(canteros) trabajando, de Xesús Muras

Cartel
de "Mamasunción" de Chano Piñeiro
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Quizás no haya otra manera tan simple de definir a esta tierra,
en la que siempre convivieron, conjunta e inseparablemente, el amor por
la piedra labrada, la vida religiosa surgida del monasterio de Aciveiro
y las tradicionales romerías, animadas por los más avezados gaiteiros.
El amor por la piedra labrada queda bien claro en la prolijidad a
la hora de prosperar maestros canteros de la talla de Pedro de Arén o
Manuel Cadavid, y también queda patente en la fuerte y serena hermosura
de la piedra de los puentes, de los cruceiros, de las iglesias y
del propio monasterio, centro de vida religiosa que llegó a contar con
una Escuela de Teología Moral, fundada en el siglo XV por San Gonzalo
das Penas, abad que combinó su labor espiritual con la iniciativa de
obras en piedra como el puente románico de Andón o la antigua Ponte do
Crego en Dúas Igrexas.
Nunca
faltaron tampoco buenos y renombrados gaiteiros, desde Diego de
Cana, primero del que tenemos noticia en Terra de
Montes, en el siglo
XVI, a Adelino Pichel, el Gaiteiro de Sorribas. El más insigne de entre ellos es
Avelino Cachafeiro, el magistral músico
soutelano, loado por la pluma del patriarca Castelao en enfervorizada crónica
del año 1924. Avelino, que formó con su padre y con sus hermanos el
ilustre cuarteto Os Gaiteiros de Soutelo, fue además pintor y
poeta, y su libro “Voando coas aas da Vida” sería prologado
por don Ramón Otero Pedrayo. Poetas de la tierra fueron también Benito
Veloso Prado, autor de la letra de un poema al que pondría música el
artista aciveirense Manuel Villaverde, convirtiéndolo en un pasodoble
titulado “Viva Forcarei”, estrenado en el Centro Gallego de
Buenos Aires el mismo año en que Avelino Cachafeiro era proclamado
mejor gaiteiro de Galicia. Veloso Prado orienta sus composiciones hacia
la sátira y el sainete, y suyos son los versos de Sangre Gorda y Un Morto que Fala. El genial bardo Amado Carballo, fundador del
hilozoísmo,
pasó los últimos años de su vida en Sanguñedo y Soutelo, y allí se
inspiró para componer su obra póstuma O Galo.
En el mundo de las letras también hemos de destacar la labor de
Antonio Rodríguez Fraiz, que fue cronista oficial de Terra de Montes y
verdadero archivo humano de historias y leyendas, autor de los libros
“El Monasterio de Acibeiro”, “Canteiros e Artistas da
Terra de Montes e Ribeiras do Lérez” y “Tierra de Montes.
Torre-fortaleza do Castro y Jueces-merinos” entre otros; Xosé
Manuel Rivas Troitiño, periodista y autor de la biografía del Gaiteiro de Soutelo
recientemente reeditada en edición facsímile por el Ayuntamiento de
Forcarei, y Xosé Luis Barreiro Rivas, hombre de profunda formación
humanística, doctor en Ciencias Políticas y autor de concienzudas
obras de reflexión social y política, así como de un exhaustivo
estudio sobre el Camino de Santiago desde su perspectiva histórica.
Volviendo al campo de las artes, es preciso recordar a Virxilio
Blanco, pintor presqueirense fundador de la revista “Alborear”
y reconocido como auténtico maestro de las vanguardias de principios de
siglo. Xosé María Barreiro Gómez, nacido en Loureiro, es también uno
de los grandes de la pintura gallega contemporánea, con un estilo de línea
vigorosa y virtuoso en el uso del color que conforma un expresionismo
robusto – especie de fauve galaico – . Fundó el denominado Prismatismo,
que proclama el enriquecimiento del tema por medio de la descomposición
de los colores básicos. Los más jóvenes, Muras y Gulías, también
tienen mucho que decir en el actual panorama de la pintura contemporánea,
y los dos cuentan con obras entre el patrimonio pictórico del
Ayuntamiento de Forcarei, junto con veteranos como Mario Dapena, Mingos
Teixeira, Antón Sobral y José Luis Mora.
En Forcarei nació y vivió su infancia el director de cine Chano
Piñeiro, autor de las galardonadas “Mamasunción” y “Sempre Xonxa” – primer largometraje del cine gallego – , y también
su amigo y colaborador, autor de las bandas sonoras de todas sus películas,
Pablo Barreiro.
Vinculados asimismo al campo de la imagen figuran Manuel Barreiro
y Virxilio Viéitez, fotógrafos que recogieron fidelísimamente el espíritu
de las gentes de Montes, el primero autor de hermosas estampas del
Forcarei de los años cuarenta y cincuenta, y Virxilio reconocido en los
últimos anos como uno de los más avezados retratistas del mundo de la
emigración.
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