Web           realizada por: Javier Tato Arca sobre textos de Francisco Rozados           "Rochi". Fotografías de "Xoque" Carvajal,           Federico de la Peña, Manuel Barreiro e "Rochi".

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Ábside del Monasterio de Aciveiro

 

Esculturas en sepulcros de Quintillán

 

Crucero de la hermita del Castro de Montes (Presqueiras)

 

 

Escudo heráldico del Juez-merino Ogando Barros, en Pardesoa

 

 

Vista lejana del Castro de Loureiro

 

 

Inscultura rupestre en el monte Seixo (Presqueiras)

 

 

Pila bautismal románica en Dúas Igrexas

 

 

Antiguo ayuntamiento de Forcarei

 

 

Portada del libro del "Siñor Afranio"

Dos son las culturas protohistóricas que han dejado testimonios fidedignos de su presencia en las tierras de Forcarei: por una parte la cultura de los dólmenes o mámoas, y por otra la cultura castreña. De la primera encontramos vestigios de modo más intenso en las parroquias de Castrelo (Mámoa da Carballeira do Rei, Campo das Antas, Tras da Serra), Aciveiro (Porto Fieiro, os Olleiros) y Dúas Igrexas (Penide), aunque perviven manifestaciones en todas las parroquias. La segunda presenta también abundantes restos, de los cuales los más representativos son Castro Loureiro, en Dúas Igrexas, Castro das Rodeiras, en Garellas, Castro da Mouteira, en Fixó, Castro de Muras, en Pereira, y Castro de Montes, en Presqueiras, sobre el cual erguiría con posterioridad la fortaleza-residencia de los jueces-merinos el arzobispo Gelmírez. 

         Además de la presencia de estas dos culturas, también está atestiguada la presencia sueva, como demuestran algunos topónimos de la comarca, entre ellos el de Forcarei, que provendría, según el filólogo Isidoro Millán, de un genitivo de poseedor germánico, FOLCAREDI, en el cual el precomponente sería una voz gótica o sueva análoga a VOLK, que significa PUEBLO. Otra tesis, del ourensano P. Crespo indica también que sería palabra bitemática y procedería de FRAUJA, que significa ADALID o SEÑOR, y el sufijo –REDS, que significa CONSEJO o ASAMBLEA. 

         En el año 569, durante el reinado del suevo Miro, hay documentos que señalan a Forcarei como territorio perteneciente a la sede de Iria Flavia. A la sazón, los habitantes de las tierras forcaricenses, los Montanos, se integrarían en el grupo de los Metacios, y albergarían en su seno a los pobladores más antiguos de la zona, los Umianos (vinculados al río Umia). Es probable también que la cristianización de los territorios de Montes tuviese lugar en ese mismo período, bajo la férula de Martín Dumiense, que legaría su nombre a la parroquia de Forcarei. Sin embargo, no será hasta el año 874 cuando estas tierras figuren enfeudadas, por donación efectiva de Alfonso III, a la sede iriense, según documenta Fray Jerónimo Román. 

         En donaciones efectuadas por la reina doña Urraca al arzobispo Gelmírez, entre los años 1110 y 1115 concluye la total adscripción a la misma sede, ya capitalizada en Compostela desde el año 1101. En estas fechas, el centro administrativo y judicial de la comarca era la torre-fortaleza emplazada en el Castro de Montes (San Miguel de Presqueiras), en la pequeña península del río Castro, afluente del Lérez.. Desde esta torre los Jueces-merinos gobernaban el territorio y percibían rentas de los campesinos para la Mitra y la Corona, con un poder solamente enfrentado en ocasiones por las potestades jurisdiccionales del Monasterio de Aciveiro, fundado en el año 1135 y afectado al Císter entre los años 1162 y 1170. Este monasterio llevaría a la zona a un apogeo demográfico, cultural y económico sin parangón en nuestra historia. Muestra de su relevancia es que, apenas transcurridos veinte años tras su fundación, ya figuraba, por status y rentas, entre los siete primeros de los treinta y ocho existentes en la diócesis de Compostela. Sus piedras son las decanas de Terra de Montes, y las maestras del variado abanico de oficios que en la comarca se desarrollaron durante siglos. Canteros dignos de especial recuerdo fueron Pedro de Arén, autor de la Torre de los Sinos de la Catedral de Ourense; Pedro de Monteagudo, que tuvo entre sus obras las iglesias de los monasterios de Oseira y Sobrado, o Manuel Doval Cadavid, artífice de la hermosa imagen del Corazón de María que se puede contemplar en el cementerio parroquial de Millerada, pero hubo muchísimos más que también dejaron profunda huella en los puentes, cruceiros, hórreos y viviendas. A todos ellos está consagrado el libro “Canteiros e artistas de Terra de Montes e das ribeiras do Lérez”, escrito por el cronista Antonio Rodríguez Fraiz. 

         Entre los años 1467 y 1476, en el transcurso de la revuelta Irmandiña, la Torre del Castro de Montes fue derribada, teniendo los Jueces-merinos que trasladar su residencia a Soutelo de Montes, donde se asentarían hasta la abolición de las jurisdicciones especiales, en 1811.

         Desde finales del siglo XV hasta el siglo XVII las tierras forcaricenses forman parte de aquellas que hubieron de proporcionar a los reyes de Castilla peones para combatir en las guerras contra Portugal y entregar forzosamente reses, forrajes, frutas y juntas de bueyes. 

         En la Guerra de la Independencia tuvo Forcarei su pequeño papel en la lucha contra el enemigo francés. En los meses de febrero y abril de 1809 encontraron los galos la dura resistencia del paisanaje comandado, entre otros, por el primer Alcalde de Forcarei y último de los Jueces-merinos don Alonso de Soto Cortés y Varela Vahamonde, de la casa de Hermosende. El precio que se pagó también sería duro, ya que en las tres incursiones que el ejército de Napoleón realizó por nuestras tierras se cobró más de un millar de víctimas, y tan sólo en los días 29 y 30 de abril del mismo año fueron torturados y asesinados en el atrio de la iglesia más de doscientos vecinos de Forcarei.  

         Después de que las Cortes de Cádiz hicieran valer la moderna división de Galicia con la remodelación de municipios y partidos judiciales, el actual territorio de Forcarei se dividiría temporalmente en dos ayuntamientos, pertenecientes al partido judicial de A Bemposta: el de Dúas Igrexas, que abarcaría las parroquias de Aciveiro, Castrelo, Forcarei, Meavía, Millerada, Pereira y Quintillán, y el de Soutelo de Montes, que contaría con las feligresías de A Madanela, Ventoxo, Pardesoa y las dos Presqueiras. En 1814 el rey Fernando VII anula la Constitución y la jurisdicción retorna al arzobispado de Santiago. A partir de 1833 los dos ayuntamientos pasan a formar conjuntamente el actual de Forcarei. 

         Por lo que respecta a la incidencia, en el transcurso del siglo XIX, de las Guerras Carlistas, es preciso señalar que la zona de Forcarei no figura entre aquellas que fueron escenario de las luchas, aunque que sí existieron acciones de apoyo a los facciosos de Cotobade, y cabe también destacar la ocupación, el 16 de abril de 1846, de la propia villa de Forcarei por el comandante revolucionario Benito Couto, que confirmó en su puesto al entonces Alcalde Manuel Mariño, acción que se truncaría días después, el 24 del mismo mes, por el brigadier Rubín, que llegó ál mando de 1.500 hombres del ejército real y fue ayudado por la población y por el propio Alcalde, que no parecía muy identificado con la causa Carlista. 

         En el año 1875 también hay testimonio de la colaboración con la facción constituida en Silleda por Joaquín Redondo, formada por varios estudiantes y clérigos, entre los que se encontraba el abad de Aciveiro. 

         Ya en el siglo XX, merece mención el impulso que tuvieron las sociedades obreras en el ayuntamiento, pioneras en la provincia de Pontevedra. De 1901 data la primera de ellas, denominada “Sociedade Agraria e Gandeira”, y fundada por Alfredo Iglesias Álvarez, que también sería el artífice, en 1917, de la “Sociedade de Obreiros e Campesiños de Presqueiras”. Estas sociedades formaron parte, junto con otras de Terra de Montes y de A Estrada, de una federación que tuvo como órgano de divulgación el diario “Acción Social”, víctima, como muchos otros, de la censura de Primo de Rivera. En 1931, Alfredo Iglesias fue elegido concejal de Forcarei, función que desempeñaría hasta el año 1936, en que, perseguido por la Falange, se expatriaría a los Estados Unidos con la ayuda prestada por el cura de Presqueiras, don Manuel Fraiz Garrido. La Falange también sería protagonista de la persecución del diputado en Cortes por la provincia de Pontevedra, el célebre Antón Alonso Ríos, que llegaría a Forcarei oculto bajo la personalidad de un mendigo portugués, como él mismo recoge en el libro autobiográfico “O Siñor Afranio, ou como me rispei das gadoupas da morte”. En el año 1931 nacería también uno de los órganos de difusión y desarrollo cultural de Forcarei, la revista quincenal literaria e independiente “Alborear”, fundada por el pintor Virxilio Blanco y por el maestro Caldera Manzano. 

         En 1946, el asesinato del maestro falangista José Couceiro y su esposa, atribuido a la banda del celebérrimo guerrilleiro Foucellas, pone colofón al enfrentamiento fratricida de la primera mitad del siglo en Forcarei.

 

 

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