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Ábside
del Monasterio de Aciveiro

Esculturas
en sepulcros de Quintillán

Crucero
de la hermita del Castro de Montes (Presqueiras)

Escudo
heráldico del Juez-merino Ogando Barros, en Pardesoa

Vista
lejana del Castro de Loureiro

Inscultura
rupestre en el monte Seixo (Presqueiras)

Pila
bautismal románica en Dúas Igrexas

Antiguo
ayuntamiento de Forcarei

Portada
del libro del "Siñor Afranio"
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Dos son las culturas protohistóricas que han dejado
testimonios fidedignos de su presencia en las tierras de Forcarei: por una
parte la cultura de los dólmenes o mámoas, y por otra la cultura
castreña. De la primera encontramos vestigios de modo más intenso en las
parroquias de Castrelo (Mámoa da Carballeira do Rei, Campo das Antas,
Tras da Serra), Aciveiro (Porto Fieiro, os Olleiros) y Dúas Igrexas (Penide),
aunque perviven manifestaciones en todas las parroquias. La segunda
presenta también abundantes restos, de los cuales los más
representativos son Castro Loureiro, en Dúas Igrexas, Castro das Rodeiras,
en Garellas, Castro da Mouteira, en Fixó, Castro de Muras, en Pereira, y
Castro de Montes, en Presqueiras, sobre el cual erguiría con
posterioridad la fortaleza-residencia de los jueces-merinos el arzobispo
Gelmírez.
Además de la presencia de estas dos culturas, también está
atestiguada la presencia sueva, como demuestran algunos topónimos de la
comarca, entre ellos el de Forcarei, que provendría, según el filólogo
Isidoro Millán, de un genitivo de poseedor germánico, FOLCAREDI, en el
cual el precomponente sería una voz gótica o sueva análoga a VOLK, que
significa PUEBLO. Otra tesis, del ourensano P. Crespo indica también que
sería palabra bitemática y procedería de FRAUJA, que significa ADALID o
SEÑOR, y el sufijo –REDS, que significa CONSEJO o ASAMBLEA.
En el año 569, durante el reinado del suevo Miro, hay documentos
que señalan a Forcarei como territorio perteneciente a la sede de Iria
Flavia. A la sazón, los habitantes de las tierras forcaricenses, los
Montanos, se integrarían en el grupo de los Metacios, y albergarían en
su seno a los pobladores más antiguos de la zona, los Umianos (vinculados
al río Umia). Es probable también que la cristianización de los
territorios de Montes tuviese lugar en ese mismo período, bajo la férula
de Martín Dumiense, que legaría su nombre a la parroquia de Forcarei.
Sin embargo, no será hasta el año 874 cuando estas tierras figuren
enfeudadas, por donación efectiva de Alfonso III, a la sede iriense, según
documenta Fray Jerónimo Román.
En donaciones efectuadas por la reina doña Urraca al arzobispo
Gelmírez, entre los años 1110 y 1115 concluye la total adscripción a la
misma sede, ya capitalizada en Compostela desde el año 1101. En estas
fechas, el centro administrativo y judicial de la comarca era la
torre-fortaleza emplazada en el Castro de Montes (San Miguel de
Presqueiras), en la pequeña península del río Castro, afluente del
Lérez.. Desde esta torre los Jueces-merinos gobernaban el territorio y
percibían rentas de los campesinos para la Mitra y la Corona, con un
poder solamente enfrentado en ocasiones por las potestades
jurisdiccionales del Monasterio de Aciveiro, fundado en el año 1135 y
afectado al Císter entre los años 1162 y 1170. Este monasterio llevaría
a la zona a un apogeo demográfico, cultural y económico sin parangón en
nuestra historia. Muestra de su relevancia es que, apenas transcurridos
veinte años tras su fundación, ya figuraba, por status y rentas, entre
los siete primeros de los treinta y ocho existentes en la diócesis de
Compostela. Sus piedras son las decanas de Terra de Montes, y las maestras
del variado abanico de oficios que en la comarca se desarrollaron durante
siglos. Canteros dignos de especial recuerdo fueron Pedro de Arén, autor
de la Torre de los Sinos de la Catedral de Ourense; Pedro de Monteagudo,
que tuvo entre sus obras las iglesias de los monasterios de Oseira y
Sobrado, o Manuel Doval Cadavid, artífice de la hermosa imagen del
Corazón de María que se puede contemplar en el cementerio parroquial de
Millerada, pero hubo muchísimos más que también dejaron profunda huella
en los puentes, cruceiros, hórreos y viviendas. A todos ellos
está consagrado el libro “Canteiros e artistas de Terra de Montes e
das ribeiras do Lérez”, escrito por el cronista Antonio Rodríguez
Fraiz.
Entre los años 1467 y 1476, en el transcurso de la revuelta
Irmandiña, la Torre del Castro de Montes fue derribada, teniendo los
Jueces-merinos que trasladar su residencia a Soutelo de Montes, donde se
asentarían hasta la abolición de las jurisdicciones especiales, en 1811.
Desde finales del siglo XV hasta el siglo XVII las tierras
forcaricenses forman parte de aquellas que hubieron de proporcionar a los
reyes de Castilla peones para combatir en las guerras contra Portugal y
entregar forzosamente reses, forrajes, frutas y juntas de bueyes.
En la Guerra de la Independencia tuvo Forcarei su pequeño papel en
la lucha contra el enemigo francés. En los meses de febrero y abril de
1809 encontraron los galos la dura resistencia del paisanaje comandado,
entre otros, por el primer Alcalde de Forcarei y último de los
Jueces-merinos don Alonso de Soto Cortés y Varela Vahamonde, de la casa
de Hermosende. El precio que se pagó también sería duro, ya que en
las tres incursiones que el ejército de Napoleón realizó por nuestras
tierras se cobró más de un millar de víctimas, y tan sólo en los
días 29 y 30 de abril del mismo año fueron torturados y asesinados en
el atrio de la iglesia más de doscientos vecinos de Forcarei.
Después de que las Cortes de Cádiz hicieran valer la moderna
división de Galicia con la remodelación de municipios y partidos
judiciales, el actual territorio de Forcarei se dividiría temporalmente
en dos ayuntamientos, pertenecientes al partido judicial de A Bemposta: el
de Dúas Igrexas, que abarcaría las parroquias de Aciveiro, Castrelo,
Forcarei, Meavía, Millerada, Pereira y Quintillán, y el de Soutelo de
Montes, que contaría con las feligresías de A Madanela, Ventoxo,
Pardesoa y las dos Presqueiras. En 1814 el rey Fernando VII anula la
Constitución y la jurisdicción retorna al arzobispado de Santiago. A
partir de 1833 los dos ayuntamientos pasan a formar conjuntamente el
actual de Forcarei.
Por lo que respecta a la incidencia, en el transcurso del siglo
XIX, de las Guerras Carlistas, es preciso señalar que la zona de Forcarei
no figura entre aquellas que fueron escenario de las luchas, aunque que sí
existieron acciones de apoyo a los facciosos de Cotobade, y cabe también
destacar la ocupación, el 16 de abril de 1846, de la propia villa de
Forcarei por el comandante revolucionario Benito Couto, que confirmó en
su puesto al entonces Alcalde Manuel Mariño, acción que se truncaría días
después, el 24 del mismo mes, por el brigadier Rubín, que llegó ál
mando de 1.500 hombres del ejército real y fue ayudado por la población
y por el propio Alcalde, que no parecía muy identificado con la causa
Carlista.
En el año 1875 también hay testimonio de la colaboración con la
facción constituida en Silleda por Joaquín Redondo, formada por varios
estudiantes y clérigos, entre los que se encontraba el abad de Aciveiro.
Ya en el siglo XX, merece mención el impulso que tuvieron las
sociedades obreras en el ayuntamiento, pioneras en la provincia de
Pontevedra. De 1901 data la primera de ellas, denominada “Sociedade
Agraria e Gandeira”, y fundada por Alfredo Iglesias Álvarez, que
también sería el artífice, en 1917, de la “Sociedade de Obreiros e
Campesiños de Presqueiras”. Estas sociedades formaron parte, junto con
otras de Terra de Montes y de A Estrada, de una federación que tuvo como
órgano de divulgación el diario “Acción Social”, víctima,
como muchos otros, de la censura de Primo de Rivera. En 1931, Alfredo
Iglesias fue elegido concejal de Forcarei, función que desempeñaría
hasta el año 1936, en que, perseguido por la Falange, se expatriaría a
los Estados Unidos con la ayuda prestada por el cura de Presqueiras, don
Manuel Fraiz Garrido. La Falange también sería protagonista de la
persecución del diputado en Cortes por la provincia de Pontevedra, el
célebre Antón Alonso Ríos, que llegaría a Forcarei oculto bajo la
personalidad de un mendigo portugués, como él mismo recoge en el libro
autobiográfico “O Siñor Afranio, ou como me rispei das gadoupas da
morte”. En el año 1931 nacería también uno de los órganos de
difusión y desarrollo cultural de Forcarei, la revista quincenal
literaria e independiente “Alborear”, fundada por el pintor
Virxilio Blanco y por el maestro Caldera Manzano.
En 1946, el asesinato del maestro falangista José Couceiro y su
esposa, atribuido a la banda del celebérrimo guerrilleiro
Foucellas, pone colofón al enfrentamiento fratricida de la primera mitad
del siglo en Forcarei.
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