|

Ponte
Gomaíl, entre Gaxín y Castrelo

Vista
del vano grande de Gomaíl

Libro
de Antonio Rodríguez Fraiz

Ponte
do "Atranco Grande"

Ponte
da "Barreiriña"

Ponte
Carballa, en Dúas Igrexas

Ponte
Vella do Rabelo
|
|
LOS PUENTES DEL LÉREZ
En el año 1987 publicó el entonces cronista de Terra de Montes,
Antonio Rodríguez Fraiz, un libro titulado “As pontes do Lérez”,
que incluye dibujos del prestigioso artista Agostiño Portela Paz y
poemas de Xosé Roxelio Otero Espasandín, el gran poeta de Terra de
Montes, y de Noriega Varela, entre otros. En esta obra se recoge el amor
de la piedra labrada por nuestros canteros y del río Lérez, desde su
nacimiento, en el alto de San Benito, hasta que se abraza al mar en la
ría de Pontevedra.
De los cuarenta puentes que cruzan el Lérez, veintitrés se
hallan en el municipio de Forcarei, y dieciséis se asientan en la
parroquia de Aciveiro. El primero que encontramos es el conocido como
Pontiña vella da Noveliza, tras el cual aparece a Ponte do Naval Novo,
en la misma aldea. Aparece después a Ponte da Barreiriña:
| |
Na ponte da Barreiriña
hai un camiño de pedra
unha ponte sobre o Lérez
flores da miña terra.
|
|
Le sigue a Ponte do Atranco Grande, surgido en el siglo XVI,
arropado por alisos y abedules. A Ponte dos Portos, ya en el lugar de
Rochela, les servía a los vecinos de este lugar para acceder al Candán,
Grobas o Millerada. También en Rochela encontramos la llamada Ponte do
Carballo, a la que dio nombre un grueso roble que permanece a su lado. Las
aguas del río ya comienzan aquí a tener fuerza, y las pontellas
y pontillóns comienzan a convertirse en verdaderos puentes
firmes. Si seguimos el río encontramos el primer molino de su curso,
que los de Rochela llaman muíño de Riba, al cual se accede por un
puente con su mismo nombre. Un poco más abajo encontramos otro molino,
el llamado muíño de Baixo, y el puente llamado Ponte de Tras da Vela,
de dos vanos con tajamar.
Llegan luego los conocidos como a Ponte Vella y a Ponte Nova do
Rabelo, que unen las aldeas de Forno y Vilaverde con la de Andón, y
enseguida aparece el más antiguo de la zona, a Ponte da Fraga ou do
Forno, obra de los frailes fundadores del monasterio de Aciveiro,
probablemente anterior a este, y a cuya orilla surgirían posteriormente
los lugares de Forno, Vilaverde y o Cotiño. A este puente le dedicó
unos hermosos versos el poeta Noriega Varela:
| |
Naciches belida e pequena
axeitada para un río
tamén
pequeno e ruadeiro
bicándose decote
á soma do mosteiro,
matinando na vida
correndo para o mar...
|
|
El siguiente en el recorrido, a Ponte Nova das Codeseiras, se
hizo realidad en el año 1933, junto con la carretera de Ventas de Narón
a Folgoso, obra de la II República. No muy alejado de este puente se
encuentra el Pontillón do Porto das Buratas, obra de uno de los mejores
canteros de Aciveiro, Francisco Doval Viéitez.
Volvemos luego a encontrar otro molino, con un puente que lo
sirve sólo a el, a Ponte das Brañas, y, en el límite de la feligresía
aciveirense, los dos puentes de Andón, a Ponte Vella, verdadera obra
maestra del Románico popular ejecutada cuando San Gonzalo das Penas era
abad del monasterio, en el siglo XV, y a Ponte Nova, que une Aciveiro
con la carretera de Forcarei a Silleda.
Ya en la parroquia de Dúas Igrexas, a la cual entra el Lérez
por los pueblos de Quintelas y Valiñas, se encuentra a Ponte Carballa,
que tiene nueve vanos y dieciocho metros de largo, erguida también en
los años de la II República, con el trabajo comunitario de los vecinos
y con la ayuda del Ayuntamiento de Forcarei, que también la prestaría
para construir el conocido como Ponte de Valiñas. Y despidiendo esta
parroquia está a Ponte do Crego, vinculado a la hermosa leyenda de la
rubia Loureiriña, que bajaba del cercano castro de Loureiro y se
les aparecía a los viandantes. Este puente también se atribuye a San
Gonzalo das Penas de Aciveiro.
Otros cuatro puentes atraviesan el Lérez en su paso por la
parroquia de Forcarei: a Ponte de Xulián, que se derrumbó y tuvo que
ser reconstruida; a Ponte Maril, que hoy sirve de entrada al Campamento
juvenil que lleva el mismo nombre que el puente y que antaño servía
para comunicar los pueblos de Espindo y Loureiro; a Ponte do Batán, por
el que pasaban los canteros de Montes camino de Compostela, y a Ponte
Gomaíl, el más hermoso puente de todos cuantos atraviesan el Lérez en
el municipio, en permanente hermandad con el verde paraje que lo
envuelve.
Cerca de todos los puentes encontraremos también, como vestigios
de la era pretecnológica, un sinnúmero de molinos hidráulicos en
atractivos lugares del río.
|
|